El blog de Gustavo Mata » Respuestas http://gustavomata.org Estrategia y competencia empresarial. Las reglas del juego en los negocios. Wed, 06 Aug 2008 10:24:27 +0000 http://wordpress.org/?v=2.5.1 en DONDE NO HAY PUBLICIDAD ¿RESPLANDECE LA VERDAD? http://gustavomata.org/articulos/donde-no-hay-publicidad-%c2%bfresplandece-la-verdad http://gustavomata.org/articulos/donde-no-hay-publicidad-%c2%bfresplandece-la-verdad#comments Tue, 24 Jun 2008 05:24:50 +0000 Gustavo Mata http://gustavomata.org/?p=252 La economía clásica -una ciencia aún en mantillas, que trata de interpretar fenómenos muy complejos, con teorías generales simplificadoras- está más orientada a describir modelos intrínsecamente consistentes que a que esos modelos reflejen lo suficientemente la realidad. Por eso cualquier interpretación dogmática de la realidad basada en esos modelos es un exceso, sea cual sea ésta.

Es interesante tu visión sobre la “plasticidad de la demanda”, como la capacidad de influir sobre la demanda a tavés de la publicidad. Producto es cualquier bien material, servicio o idea susceptible de satisfacer necesidades individuales  o colectivas; mientras no alcanza esa condición, es una cosa, no un producto. La publicidad tiene dos finalidades: una -la que podría considerarse un gasto de producción- tiene que ver con que el posible cliente esté informado, ¿de qué serviría un producto si el cliente no lo conociera?: el producto adecuado, en el sitio adecuado, al precio adecuado y bien comunicado, o sea, que el cliente lo sepa; y otra que está destinada a modificar la curva de demanda -y en ese sentido no sería un gasto de producción sino otra cosa-. ¿Es a eso a lo que llamas plasticidad de la demanda? Esa diferenciación formal -que no real- que es la creación, a través de inversiones publicitarias, de marcas asociadas a productos, bien no diferenciables o bien diferenciados, trata de incrementar la demanda de un determinado producto y la no sustituibilidad de la misma por sustitutivos próximos, es decir su inelasticidad, y puede logar que se incremente la demanda de dicho producto y de toda la categoría. La teoría económica clásica no interpreta bien esa influencia.

El debate de hasta qué punto es lícita la publicidad masiva no es nuevo. Quiero, de todos modos, preveniros contra el prejuicio anti publicidad o anti marketing. El marketing no es tanto algo que se inventa nuevas necesidades para el hombre como una ciencia que identifica nuevas necesidades humanas y trata de satisfacerlas. Todas las ciencias pueden contribuir a manipular conciencias de forma artera, la economía y el marketing también, pero no por eso son intrísecamente perversas.

La política es áun más compleja y trascendental para el hombre que la economía, pero tampoco es intrínsecamente perversa, a mi entender, amigo.

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RESPUESTA A LA PREGUNTA SOBRE LAS 65 HORAS http://gustavomata.org/articulos/respuesta-a-la-pregunta-sobre-las-65-horas http://gustavomata.org/articulos/respuesta-a-la-pregunta-sobre-las-65-horas#comments Sat, 14 Jun 2008 16:00:06 +0000 Gustavo Mata http://gustavomata.org/?p=238

Me voy a poner irónico como recomendaba Sócrates. Me pregunto, siguiendo tu argumento, por qué fijar un tope tan bajo como 65 horas a la semana, ¿por qué no subirlo aún más?, yo hay semanas en las que trabajo más que eso; ¿y si lo fijaran en 7×24=168, para los workoolics?; o al fin, siguiendo tu argumento de nuevo, ¿por qué regularlo?; o, incluso aún mejor que no regularlo, se me ocurre fijarlo en 200 horas a la semana para los que trabajamos deprisa o nos levantamos antes, como diría mi recordado D. Tomás Pascual -”Ud. me dirá que no se puede trabajar más de 24 horas al día, pero yo le digo que trabajo 25, porque yo me levanto una hora antes-.

Una cosa es que tú puedas trabajar más, para eso están las horas extras, y que trabajes, y otra que te puedan fijar una jornada ordinaria en convenio superior a esas 45 horas que es lo que ahora se autoriza a hacer en algunos supuestos. A mí, me parece un retroceso lamentable sobre un derecho muy antiguo que costó mucho alcanzar. Y tampoco me vale que porque se hagan muchas horas al margen de la ley haya que cambiar la ley. Últimamente oigo mucho ese argumento: cambiemos la ley porque no se cumple. Bajemos los impuestos que si no la gente no los paga, etc. Y no me gusta nada.

Si además quitamos el salario mínimo, aún me parecería peor. Ya sé que argumentan que al subir el salario mínimo aumenta el uso del sustitutivo -el trabajador cualificado, que es más caro pero más eficiente-, y por tanto al hacerlo disminuiría la demanda de mano de obra sin cualificar -precisamente la que cobra ese salario mínimo- con lo que saldrían perjudicandos los presuntos beficiarios de esa subida . Ese argumento es muy discutible por lo que presupone, que no es cierto. ¿Qué relación real de sustitución hay entre el trabajo cualificado y el no cualificado en las economías europeas? No me parece que sea relevante.

¿Qué pasaría aplicando el mismo cuento a los altos directivos? Fíjate, si se subieran aún más el sueldo -que ya sería el colmo-, aplicando el mismo razonamiento microeconómico que desaconseja subir el salario mínimo, ocurriría que aumentaría el empleo de cuadros medios -el sustitutivo de la alta dirección, pero más barato-, al tiempo que habría algo más de paro entre los Presidentes, Consejeros Delegados y Directores Generales -claro que, como cuando les despiden les pagan una pasta de indemnización, no pasaría nada-.

Si seguimos así: ¿por qué no dejar que los niños de 7 años trabajen? ¿Si quieren y sus padres les dejan? O incluso: ¿sería razonable que tuvieran que pedir permiso, o bastaría que ellos quisieran trabajar para contratarlos?

Ya sé que hago demagogia -no me lo digáis: ante la confesión de la parte no son necesarias pruebas-, pero no soy el único que la hace en estos tiempos tan neoliberales. Me siento tan legitimado como los demás para hacerla.

El salario mínimo garantiza que -al menos- se paga algo medio decente por trabajar; además, hay muchas más cosas de tipo social enlazadas al salario mínimo, como las pensiones mínimas no contributivas y otras.

Los mercados, y la libertad de los agentes en ellos para pactar libremente, son muy buenos para asignar eficientemente los recursos -no hay nada comparable-, pero no arreglan todo, porque dejan indefensos a los más débiles y menos dotados y porque generan externalidades como la contaminación u otras que alguien ha de corregir. Por eso hay que ser solidario, y además porque al final una sociedad cohesionada es siempre más eficiente que una desestructurada y en donde lo único que funcione sea el mérito. Los países más desarrollados económica y socialmente son un ejemplo bien ilustrativo de lo que sostengo, no son sus recursos lo que les hace superiores, es su libertad, su respeto a las normas y su cohesión social la causa de su desarrollo. Por eso me gusta más la igualdad. A los poderosos no les interesa que haya tanta desigualdad, hay que convencerles de ello. La desigualdad no les hace más felices, sino menos. Como todos no son tan filántropos naturalmente como Bill Gates o Carlos Slim, hay que ayudarles, por eso no se pueden bajar tanto los impuestos en la franja alta: hay que subirlos. En eso estoy con Obama.

En fin, esto, como todo, es discutible. ¡Así que a discutirlo!

Gracias por la pregunta Pablo.

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CONSIDERACIONES ACERCA DE LA ELEGANCIA http://gustavomata.org/articulos/consideraciones-acerca-de-la-elegancia http://gustavomata.org/articulos/consideraciones-acerca-de-la-elegancia#comments Mon, 09 Jun 2008 23:16:02 +0000 Gustavo Mata http://gustavomata.org/?p=226

Dice el diccionario de la Real Academia: Elegante, (Del lat. elĕgans, -antis). 1. adj. Dotado de gracia, nobleza y sencillez. 2. adj. Airoso, bien proporcionado. 3. adj. Dicho de una persona: Que tiene buen gusto y distinción para vestir.

¿La elegancia es una forma de estar -algo más circunstancial: qué elegante estás-, o mejor una forma de ser -algo más esencial: que elegante eres-? ¿La elegancia atañe más a la forma o más al fondo? Yo no veo una dualidad excluyente -como Heráclito de Éfeso- entre fondo y forma, creo que si algo resulta formalmente elegante es porque su fondo es bueno. La elegancia de la forma sublima estéticamente el fondo. Se me hace difícil que un buen fondo no logre manifestarse finalmente como algo formalmente bello. Tal vez no lo sea de acuerdo a unas pautas formales circunstanciales, pero sí será intrínsecamente estético. Tampoco se me alcanza que algo malo logre resultar estéticamente bello. Puede parecerlo de acuerdo a una pauta circunstancial, pero realmente no lo será.

La elegancia está muy relacionada con la educación. La educación está basada en el respeto a los demás. Se es educado cuando ante estímulos iguales se reacciona siempre de la misma manera -la manera que la educación pautada establece-. Eso ayuda mucho a vivir cómodamente pues uno sabe constantemente a qué atenerse, si conoce las reglas; y también ayuda mucho a los demás, que, si las conocen, pueden interpretarnos adecuadamente. Pero ser elegante es algo más que ser educado. A mi juicio no se puede ser elegante si no se es educado, pero se puede ser educado y no ser elegante. O sea, sólo se puede ser elegante, es decir, estético, si se es ético, es decir respetuoso con los demás. La ética es el respeto a los demás, pero la estética es algo más que eso, es el respeto a uno mismo.

CÓMO SE DEBE VESTIR UN DIRECTIVO

Hay van unos cuántos consejos sobre cómo vestirse si eres un directivo o “un aspirante a”. Es para los chicos, las chicas soléis saber de sobra cómo hay que vestirse en cada circunstancia. Además yo no sabría deciros nada.

Para vestirse de día, en un día normal de trabajo, cuanto más alto sea el directivo más formal debe vestir, cuanto más joven sea más opciones tiene de permitirse algunas licencias, dentro de un orden, a la hora de vestirse; los profesores tenemos la enorme suerte de podernos vestir de forma más informal para ir a clase: americana y pantalón -no para ir a un examen, en donde hay que ir vestido formalmente-.

Lo he ordenado todo de más a menos formal. Mejor usar traje, que americana y pantalón, mejor traje oscuro que claro, mejor que sea liso, de ojo de perdiz, o con una discreta rayita -también puede ser un Príncipe de Gales, pero mejor con cuadro normal o pequeño que muy grande-. Los colores más elegantes son los más oscuros: negro -aunque puede que sea demasiado formal, salvo en ocasiones especiales- azul oscuro, gris oscuro, mejor-. Si vas con americana y pantalón, mejor blazer azul, cruzada o no, con botones dorados o plateados si es cruzada, y pantalón gris -mejor el gris oscuro que claro, aunque si el pantalón es de franela puede ser más claro-; o beige, aunque el beige no puede ser oscuro porque va fatal con el azul-. Si es por la mañana puedes llevar un traje algo más claro que por la tarde. Y por supuesto para la tarde noche, lo que llaman los ingleses “evenig”, el asunto se pone muy, muy, formal. En verano se permiten colores más claros -pero salvo el beige, es facilísimo que los trajes de verano claros resulten poco elegantes-. Los bajos del pantalón son más elegantes si tienen vuelta que si no, pero a mí no me gustan porque suelen tener peor caída con muchos zapatos -con todos, salvo con los Oxford-. La chaqueta, si es cruzada debe ir siempre totalmente abrochada, si no, si tiene dos botones sólo se abrocha el de arriba, si tiene tres sólo el del medio, y si te sientas en todos los casos se desabrochan todos. Lo de que los ojales de los botones de la bocamanga sean practicables y llevar uno en cada lado desabrochado es una cosa que algunos consideran elegante y a mí me parece simplemente un detalle pijo, en el fondo poco elegante -es como ir diciendo: mi traje me lo ha hecho un sastre y por eso los ojales de estos botones son de verdad aunque sean inútiles-. Las aberturas de las chaquetas de los trajes mejor sin ellas, o con sólo una, que con dos, pero todo vale. Las de sport también son muy elegantes con una sola abertura pero que no sean así todas porque parecerás atildado en exceso.

La camisa mejor lisa y blanca, que lisa y azul, o lisa y rosa, u otros colores, siempre suaves. También pueden ser de rayas combinando con el traje, pero de un solo color. Se han puesto de moda las camisas de cuadros no muy grandes con los trajes y a mí me parecen un horror. Ni que decir tiene que tampoco me gustan las de cuellos de diferente color que el cuerpo, aunque a algunos les parecen elegantes a mí me resultan de lo menos elegante. El colmo es esas camisas de cuadros a 45 º. Lo de la camisa fuera y las mangas desabrochas, sin corbata, con el cuello desabrochado y con traje formal es de juzgado de guardia, aunque se haya puesto de moda entre los presentadores de televisión. Los puños de las camisas más elegantes son los dobles para abrochar con gemelos, luego los sencillos que se puedan abrochar con gemelos y luego los sencillos con botones –pero por favor, no dejar nunca en la camisas ese segundo botón que traen por si tienes la muñeca muy pequeña, que hacen un efecto horrible; se quitan con facilidad. Por supuesto las camisas de manga corta están rigurosamente prohibidas en cualquier circunstancia, incluido el verano tropical. Las camisas más elegantes sin bolsillo, pero las menos formales están muy bien con bolsillo. Si quieres, te puedes poner las iniciales en las camisas, en el pecho, nunca en los puños, pero para mi gusto eso resulta más atildado que elegante. Los gemelos son críticos: mejor pequeños que grandes, mejor de plata que de oro; los ingleses de “bolitas” de colores, en los que cada pelotita es una pequeña cabeza de turco -un nudo marinero clásico-, son una opción muy adecuada, si los combinas con el color de la corbata. Los gemelos deben ser discretos, pero permiten una cierta originalidad que debe ser acorde con tu manera de ser.

Cuando la ocasión te lo permita porque se trate de algo menos formal que trabajar en la oficina -como nos ocurre a los profesores al ir a dar clase cada día- por ejemplo trabajar en una fábrica, salvo que seas el Director- puedes usar americana y pantalón combinados, lo que se llama vestir de sport. La frontera entre el sport y lo más formal, la marca la blazer azul, de una fila de botones o cruzada con botones dorados, y pantalón gris oscuro-. Las mejores chaquetas son las de tweed inglés en todas sus variantes: grises de espiga, de cuadros Harris, etc. Lo que solo me parece adecuado para estar en casa o en el despacho mientras no entre nadie más, son las Tebas. Las he visto hasta en el Congreso vestidas por Diputados, ¡qué horror! Esa prenda es, a mi juicio, para estar en casa. Las Chaquetas de tweed –las hay en todas partes aunque la lana y el tejido no sea inglés- combinadas con camisas de algodón de franela o de viyela lisas o de de cuatros Tattersall -de tamaño normal, no muy grandes ni muy pequeños-, -las hay también en todas partes-, con colores escogidos de forma adecuada y con la corbata oportuna pueden ser muy elegantes. Las camisas de cuadros Tattersall pueden variar bastante en cuanto al dibujo, ya que puede cambiar desde el tamaño del cuadro a sus colores, y el cuello puede ser con o sin botones. Si vas de sport puedes llevar camisas con botones en el cuello, sino ni se te ocurra. Se pueden combinar con pantalones más formales o incluso con chinos aunque- a mi entender- planchados con raya, o los de pana. Hay quien los combina con vaqueros pero a mí me parece sacrílego. El color del pantalón es otra elección clave, aunque no haya muchas variantes es fácil equivocarse; también en el color de ese tipo de pantalón se puede ser un poco atrevido pero no mucho. La corbata debe armonizar tanto con la camisa como con la chaqueta. Lo que no me parece aceptable es mezclar cuadros con rayas en ningún caso. Sí cuadros con cuadros si se eligen con sumo cuidado. Lo de que armonice con el pantalón está implícito si el pantalón es el adecuado.

Llevar un pañuelo en el bolsillo de la chaqueta es elegante. En cualquier situación en la que se lleve corbata, sino resulta atildado. A mí me gusta llevarlo no doblado y asomando un poco, si no terminando en pico y sin estar perfectamente doblado. Es una opción adecuada.

Los zapatos son un elemento crítico. Primero deben estar relucientes –con aspecto de recién lustrados- en cualquier circunstancia. Un caballero que pretenda ser elegante debe dedicar un tiempo a sus zapatos o tener un mayordomo que lo haga. Tal y como está la crisis es mejor que aprendas a mantener tus zapatos y a limpiarlos a fondo.

El color de los zapatos debe ser negro, marrón -más o menos claro- o burdeos –algún par-. El color del cinturón siempre debe ser el mismo que el de los zapatos, salvo para el caso de los zapatos color burdeos en que debe ser negro. Los calcetines deben armonizar con los zapatos antes que con el pantalón y es preferible que sean más oscuros que claros. Una de las cosas menos elegantes es usar calcetines cortos que dejen ver la pantorrilla al sentarse o cruzar la pierna, si además son claros y del color inadecuado el efecto es demoledor. Los calcetines deben ser lisos, de lana en invierno y de hilo de algodón en verano, aunque se pueden usar de rombos, si vas vestido de sport, -siempre largos y siempre armonizando antes con los zapatos que con el pantalón- aunque con sumo cuidado al escoger los colores pues ahí te la juegas: puedes ser original pero corres riesgo de pasarte enseguida. Los zapatos más elegantes son los de cordones, de más formal a menos formal: mejor los oxford que los derby, lisos o brogue -demibogue o full brogue- con media puntera o puntera vega; la piel de los zapatos mejor lisa que graneteada. Todas las variantes de estos zapatos con cordones son elegantes pero conviene elegirlos de acuerdo al atuendo más o menos formal -sobre todo reservar los Oxford para las ocasiones más formales-. También son elegantes los monkstrap, con una hebilla, o incluso con dos –aunque hay que saber llevarlos, porque te puedes pasar enseguida si llevas más detalles de cierto riesgo en el atuendo-. Los mocasines tipo “Sebago” –tan populares entre los consultores y asimilados de este país, que no se los quitan ni para dormir- no son nada formales, se pueden llevar con americana y pantalón, así quedan muy bien, pero no se deben llevar con traje. El color del zapato debe ir con el traje o pantalón. Negro para trajes grises, azules o negros, marrón claro para pantalones beiges y grises no muy oscuros, color burdeos para pantalones grises o beiges. Son muy bonitos también los zapatos de ante marrón, pero en los formatos antes descritos, y para combinar sólo cuando vayas vestido de sport. Recuerda el color del calcetín de acuerdo al zapato antes que de acuerdo al pantalón. El color del cinturón igual que el del zapato, salvo en el caso de los zapatos de color burdeos.

Para abrigarse si vas vestido formalmente un abrigo gris oscuro o casi negro, cruzado o no, en este caso con los botones ocultos. Los abrigos loden austriacos –verdes, grises o azules- están muy bien para ir de caza -sobre todo los verdes- o para abrigarse si vas informalmente vestido, pero si vas a trabajar a la oficina con traje, loden verde y mocasines vas hecho una pena. Las trenkas o Montgomery son muy adecuadas, si vas muy de sport. Pero no vayas siempre de trenka. Las gabardinas lisas y más bien largas, claras, tipo Burberrys sin botones a la vista. Las trincheras están muy bien pero son más sport y menos formales. Los Barbour son muy adecuados si vas de sport y absolutamente inadecuados si vas de traje. Y, por favor, las etiquetas o prendedores con la marca a la vista eliminadlas -eso es una horterada de primera- . Pensad en que para que se vea un etiqueta en una prenda deberíais cobrar una pasta, por el prestigio que le daríais a la firma, y si no ¡qué no se vea!

Las bufandas son para llevar mientras tienes el abrigo puesto, lo de dejarse la bufanda puesta sin abrigo lo dejamos para Aznar. También aquí si vas formalmente vestido sólo caben las lisas, si vas de sport ya caben las de cuadros pero ojo con los cuadros, mucho cuadro con cuadro marea. Los guantes son muy elegantes y realmente cómodos en invierno. Negros o color cuero natural. Los de piel de carpincho argentino son muy elegantes.

Las corbatas; uf…, qué complicado hablar de corbatas. Una corbata ha de armonizar con la chaqueta, pero antes debe hacerlo con la camisa. Los catálogos de corbatas Hermès incluyen superponibles que permiten, a tenor de la camisa, elegir la corbata: Quelle cravate aujourd´hui? -¿Qué corbata hoy?- La camisa blanca, admite cualquier corbata y las corbatas más elegantes -de lunares o de rayas- van mejor con camisa blanca. En las camisas de color, la dificultad para escoger corbata se acrecienta a medida que se intensifica el color de la camisa, aunque ya hemos dicho que es mejor usar tonos claros y suaves. Para las camisas de rayas, van mejor las corbatas lisas o de motivos repetidos, y no van las de rayas. Con todo, como decía al comienzo de este párrafo lo de las corbatas es lo más personal y delicado de todo. Las camisas de cuadros sólo se usan si vas de sport y el arte de escoger la corbata en esos casos se complica aunque tienes una opción con las corbatas de punto de seda de colores, que no a todo el mundo le gustan.

Bueno otro día os cuento más cosas de protocolo.

Espero que esto os sirva.

Como decía Ortega en sus clases, me gusta enseñaros lo que sé, pero me gustaría al tiempo que os enseño eso, enseñaros también a dudar de lo que os estoy enseñando. Todo es opinable y esto más.

]]> http://gustavomata.org/articulos/consideraciones-acerca-de-la-elegancia/feed BARAK OBAMA http://gustavomata.org/articulos/barak-obama http://gustavomata.org/articulos/barak-obama#comments Mon, 09 Jun 2008 16:05:40 +0000 Gustavo Mata http://gustavomata.org/?p=225

Barak Obama no ha concretado bien sus intenciones políticas y menos aún las económicas. La larga carrera hacia la Casa Blanca obliga a los candidatos a no equivocarse más que a acertar en sus propuestas y eso hace que no sean muy explícitos y concretos en la campaña. Barak Obama dice: “Tengo la certidumbre de que cuando pasen varias generaciones, seremos capaces de mirar atrás y decirle a nuestros hijos que éste fue el momento“. Trata de ilusionar a su país con el lema “Yes we can” -sí, podemos-, abogando por el cambio -sin especificar demasiado en qué consiste, al menos por ahora- y hablando de un nuevo futuro para América, en la línea de los Presidentes Roosevelt –con su “new deal”-, Truman -con su célebre frase “The buck stops here”, que significa algo así, como es lo que hay, o sea: debemos asumir la responsabilidad de la situación- o Kennedy –con su llamada ilusionante a todos los americanos al tomar posesión: No preguntes lo que tu país puede hacer por ti; pregunta lo que tú puedes hacer por tu país.”-.

En términos generales, frente a la política neoliberal extrema de Bush propugna una política de izquierda moderada -como la que en España representa José Luis Rodríguez Zapatero- . Reivindica “la construcción de una economía que no sólo beneficie a los ricos”; “hay que darse una vuelta por las ciudades de Michigan, Ohio y de Minnesota -en las zonas más castigadas por la crisis-, para entender el tipo de cambio que la gente quiere”. Del lado de los ingresos, dice que quiere subir el impuesto de sociedades -hasta el 28 %- crear un impuesto especial sobre los beneficios de las petroleras y corregir tanto las fuertes rebajas de impuestos ordinarios a los más ricos, como las del impuesto de sucesiones que Bush planteó. Y, del lado de los gastos, pretende dar seguro médico a los enfermos crónicos y habla de crear un gran fondo que, de una parte, permita convertir las caras hipotecas de tipo variable en hipotecas a tipo fijo y, de otra, evitar la medida extrema de los embargos a los morosos. Estas, hipotecas otorgadas a gentes sin avales, que se han visto atrapados por la crisis económica, la bajada de los precios de los inmuebles y la bajada de ventas en el mercado inmobiliario, son las famosas subprime que han sido la espoleta de esta tremenda crisis en la que estamos inmersos. Pero EEUU tiene ya un gran déficit presupuestario y muchos compromisos de gasto militar enorme, derivado de Guerra de Irak y de la presencia de las tropas en Afganistán que lo agravan.

En política exterior, plantea una retirada ordenada de Irak. Como dijo en su discurso reciente más sonado: “El cambio es una política exterior que no empieza ni acaba con una guerra que no debió autorizarse. No me quedaré parado fingiendo que nos quedan muchas buenas opciones en Irak. Lo que no es una opción es dejar nuestras tropas en ese país durante los próximos 100 años, especialmente en un momento en que el ejército está al límite, nuestra nación está aislada y casi todas las otras amenazas contra América son ignoradas”

Obama tiene una mayor sensibilidad medioambiental y plantea una mayor apertura multilateral de EEUU al mundo; también pretende añadir a los acuerdos comerciales con terceros países menos desarrollados cláusulas para garantizar las condiciones laborales de quienes los fabrican y el respeto al medioambiente.

¿Qué pienso yo? Aún no tengo un juicio formado sobre Obama, pero después de haber “disfrutado” a Bush ocho años, ante su alternativa -Mc.Cain -, que representa más de lo mismo, le prefiero, sin duda. Hay una cosa que me gusta de Obama: sacaba unas notas excelentes en la Universidad; no me consta que Bush las sacara malas, pero apostaría una buena cantidad a que las de Obama eran mucho mejores que las de él y eso que su padre no era ni blanco, ni rico.

Gustavo Mata

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NOTAS SOBRE LA CRISIS Y SUS CAUSAS http://gustavomata.org/articulos/notas-sobre-la-crisis-y-sus-causas http://gustavomata.org/articulos/notas-sobre-la-crisis-y-sus-causas#comments Tue, 03 Jun 2008 19:43:24 +0000 Gustavo Mata http://gustavomata.org/?p=221